Estrategias de poker

Se denominan estrategias de poker a toda técnica y conjunto de acciones preestablecidas para aumentar las probabilidades de éxito; tanto sea para jugar una mano, un torneo o inclusive llevar una campaña o una carrera profesional. Básicamente el objetivo de ceñir el juego a una estrategia de poker responde a la intención de reducir las posibilidades de fracaso por intervenciones con riesgos altos, aceptando sólo los designios de la suerte (conocida con el término “varianza”) como razón de la derrota y no la impericia, la torpeza o el desconocimiento.

Los parámetros que se establecen como importantes en la aplicación de una estrategia de poker también son diversos. Las tácticas más básicas sólo consideran el valor de las cartas recibidas. En tanto que una estrategia desarrollada abarca factores tales como la cantidad de jugadores, la posición circunstancial que ocupamos en la mesa, la cantidad de fichas propias y ajenas, el momento del certamen y demás.

En función de las estrategias aplicadas en el poker, los jugadores reciben un mote determinado. Estos son los más frecuentes:
Tight: Interviene en muy pocas manos y cuando sus cartas representan un alto porcentaje de probabilidades de éxito. Usualmente sus apuestas son elevadas, para evitar lidiar con jugadores que pagan a la espera de que su mano mejore en la continuidad de las rondas.
Loose: Participa en muchas manos con un poco exigente rango de cartas. Su nivel de apuestas es bajo, tendiendo a hacer “check” (sólo pagar) si la mesa se lo permite.
Fish: Se denomina así al jugador que que tiende a sobrevalorar sus cartas o a los proyectos que estas representan; haciendo resubidas elevadas sin tener en consideración sus bajas probabilidades de éxito.
Bluffer: Este no es un término que refleje estrictamente una estrategia de juego, pero es de los más  frecuentemente utilizados en las mesas de poker. El bluffer o “farolero” es aquel que aún sabiendo que tiene perdida la mano realiza una apuesta elevada, con la intención de amedrentar al adversario y quedarse con el bote.

La importancia de conocer las estrategias de poker no está sólo puesta en su aplicación; sino que además nos resultará muy útil a la hora de descifrar los posibles pasos a seguir de nuestros rivales en función del tipo de jugador que resulte ser, e inclusive adaptar nuestro juego según los diversos factores que afectan nuestra toma de decisiones.  
Las estrategias de poker dirigidos a los comportamientos en torneos establecen qué conductas son más apropiadas según el desarrollo del evento en el que se participa. Estas estrategias contemplan el valor del buy in, el nivel de los adversarios, la cantidad de jugadores apuntados y el número de jugadores premiados.

Las estrategias de poker que contemplan aspectos relativos a los tipos de torneos, las modalidades, los pagos que hay que efectuar para participar o la frecuencia en los juegos se conocen como estrategias de “Gestión de Bankroll”. Estas apuntan específicamente a maximizar las utilidades de nuestro dinero en las cuentas de poker. Y si bien no tienen una relación puntual con el juego en particular, deben ser consideradas seriamente; ya que tener una correcta gestión de bankroll representa el cincuenta por ciento  del éxito de un jugador.